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Crónica: ‘Gracias por ayudarme a buscar a mi hija’; sepultaron a Dianna, el segundo feminicidio en #Toluca

FR Informante/Filiberto Ramos Abrazos, unos globos blancos con frases en pincel. Más abrazos con llanto que se diluyeron con el fresco de la tarde nublada. Pareciera que la familia de Dianna busca a su hija en esos abrazos. Pero el feminicidio es irremediable. Es el segundo en poco menos de 15 días en la capital…

FR Informante/Filiberto Ramos

Abrazos, unos globos blancos con frases en pincel. Más abrazos con llanto que se diluyeron con el fresco de la tarde nublada. Pareciera que la familia de Dianna busca a su hija en esos abrazos. Pero el feminicidio es irremediable. Es el segundo en poco menos de 15 días en la capital del Estado de México con la mis brutalidad y horas de búsqueda. Se han retirado los amigos, los vecinos que ayudaron en las brigadas.

“Gracias a todos por ayudarnos a buscar a mi hija. Por compartir en las redes y estar hoy aquí”, externó buscando palabras y ese poco de aliente en medio de tal tragedia, el padre de Dianna.

“Hay comida aquí afuera para quien guste”, invitó antes de abrazarse de nuevo con los suyos, mientras el resto aplauden en intento de disfrazar el dolor y arrojarlo al cielo junto con los globos blancos. Pareciera que así es.

La capilla del panteón de San Mateo Otzacatipan ya está vacía. El costado donde fue sepultada Dianna, cubre todo el entorno con las enormes coronas de flores. Se las dedicaron sus tíos, la Universidad Univer Milenium a la que asistía en el primer cuatrimestre Dianna y una ofrenda principal que dejaron sus padres.

Una de las coronas llama más la atención. Tiene el escudo de una escuela de yudo a la que la joven asistía. Encima dejaron unos botellones de agua para los ramos de flores que llevaron sus amigas y primas. Solo los enterradores se quedaron para dejar arreglado todo.

SIN RASTROS

“Mi familia incluso la fuimos a buscar a Lerma, allá donde dicen que la encontraron y ya apareció, no como quisiéramos”, revela una prima de Dianna.

Las brigadas fueron extensas desde el jueves 20 de agosto pasado en que ocurrió la desaparición. El viernes se bloqueó la avenida José López Portillo a la altura de San Mateo Otzacatipan y el domingo la hallaron en la zona boscosa de La Marquesa en Ocoyoacac.

Los días de búsqueda, sin rastros. Ni las cientos de veces me ir se compartió la ficha en las redes, ni las brigadas por predios y puntos que habituaba Dianna. Sin rastros.

ELLA SOLO TENÍA 18

La silueta en la ficha de búsqueda, dibuja muy poco del ímpetu y el brillo de Dianna. Aunque aparece sonriente y abrazando a su gatito. Ella apenas tenía 18 y había iniciado el primer cuatrimestre en la carrera de Ingeniería Industrial en la Univer Milenium.

“Apenas había iniciado el primer cuatri, vinieron muchos de sus compañeros y amigos”, dice su prima Jazmín.

Es la hija de una familia compuesta por su padre, su madre y su hermano mayor. Ella la menor y la que iniciaba a soñar. Por eso en su ataúd blanco pusieron encimada una cartulina con el logo de la escuela de yudo a la que iba por las tardes, sus accesorios favoritos y muchas flores.

LA JUSTICIA SIN ASOMARSE

El padre de Dianna, aunque sacó fuerza para aminorar la flaqueza que lo atormenta desde el jueves y dijo unas palabras a los asistentes, no quiso dar declaración sobre el caso. Pero aludió a que la justicia aún no se asoma.

Afuera del panteón, los vecinos y familiares pusieron unas carpas, mesas y tendieron cazuelas de arroz, frijoles y tortillas. Repartieron aperitivo a todos. La comitiva igual que la gente se fue retirando y el cielo siguió nublado.

Fotos/FR


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