, , ,

Diana, el feminicidio que ocurrió de madrugada

FR Informante Han transcurrido nueve años y Lidia sigue arrojada a las calles, en los plantones. Ahora está tirada en una banqueta frente a los juzgados de Nezahualcóyotl. Está con la foto de su hija sobre el suelo y ofrendas de frases, flores y cruces. PRELUDIO —A mi hija, me la agredieron sexualmente y tiraron…

FR Informante

Han transcurrido nueve años y Lidia sigue arrojada a las calles, en los plantones. Ahora está tirada en una banqueta frente a los juzgados de Nezahualcóyotl. Está con la foto de su hija sobre el suelo y ofrendas de frases, flores y cruces.

PRELUDIO

—A mi hija, me la agredieron sexualmente y tiraron su cuerpo en la calle, responde Lidia. —Era de madrugada, como a las 5:30 de la mañana cuando levantaron su cuerpo, dice al recolectar las imágenes que le recuerdan el cadáver que miró en la morgue.

La madrugada de julio de 2017 en la colonia Santa Ana, Diana Velázquez Florencio, de 24 años, caminaba sola por la calle Francisco I Madero, rumbo al hospital 90 Camas de Chimalhuacán.

Se adelantó a su mamá para alcanzar una de las 50 fichas de consulta que ese día entregarían.

—Ella sale a las dos de la mañana de la casa. Íbamos a renovar el seguro popular, nos dijeron que nos fuéramos temprano, recuerda Lidia.

—Me dijo: yo te despierto, yo creo que vio el reloj y vio que eran las dos, y me despertó. Mamá, ya vámonos. Pero pos yo la vi y le dije: cómo crees que así vamos a salir, hace mucho frío, cómo vas a subirte a la bicicleta.

Diana usaba una bici casi a diario, era su medio de transporte, pero no en las madrugadas.

—Yo no pienso cambiarme, y me meto a mi cuarto. Fue la discusión que tuvieron madre e hija esa madrugada.

Lidia, aún conociendo el ímpetu de Diana, no pensó que saliera con el frío que arrebataba ese julio.

—No pensé que saliera así, pero si se fue. No oí. Me dijo Laura, mi hija más más chica: Ma, se salió. Entonces me levanté y me asomé a la puerta, luego marqué a su celular y tardó en contestar. Sólo sonaba.

Lidia no pensó en que hubiera algo malo en el silencio, solo que la pila o el enojo de su hija, la llevaba a no contestar.

Lo último que escuchó Lidia del otro lado de la bocina es: «Ya voy». En las siguientes marcaciones, el aparato sonó apagado.

SOBRE LA BANQUETA

—Temprano, entre siete y ocho , fuimos a la Procuraduría, a hacer una denuncia por su desaparición. Pero las autoridades lo primero que nos dicen, es que tenía muy poco tiempo, que debíamos esperar las setenta y dos horas.

Hasta las ocho de la mañana, cuando entró a la oficina y el Ministerial le respondía que esperara, Lidia no sabía que el cuerpo de su hija, ya estaba en la morgue. Sí. A unos metros de la oficina en que levantaba la denuncia.

No sabía que los peritos tenían un par de horas que habían regresado de levantar el cadáver de Diana.

—En su ineptitud, nunca supieron que nosotros ya la estábamos buscando, reprocha Lidia.

Aquel 2 de julio de 2017, los primeros respondientes que levantaron el cuerpo de Diana, la confundieron con un hombre.Un absurdo, dice ahora Lidia, pues es imposible que un perito no distinga entre las facciones naturales de una mujer y un varón.

—Eso provocó que no se hiciera la investigación por muerte con violencia, no le hicieron estudios y perdieron su ropa.

La ropa de Diana, nunca la encontró.

—Hemos preguntando dónde quedó su ropa, en la funeraria nos dijeron que la pusieron en su ataúd, dice la activista.

ACTIVISMO

Lidia acudió a Toluca un miércoles para sumarse a la campaña denominada «Contra la Impunidad y el Olvido». El proyecto consiste en colocar memoriales en los lugares de hallazgo de mujeres víctimas de feminicidio.

Diana, es una de las 35 historias que ya están en la lista, comenta. A mitad de la avenida Lerdo, frente al palacio de Gobierno, la mujer sostiene solitaria una manta con la foto de su hija.

El pedazo de tela en algodón ya luce desgastado, al igual que el rostro y los ojos de Lidia, por el andar de activismo de dos años.

Allí, en la plaza, Lidia explica que la sábana de llamadas no ha dado ninguna pista.

—No hay un detenido, ni un responsable, repite sollozante. El 7 de julio del 2019 la Fiscalía giró una ficha de recompensa por 300 mil pesos a quien otorgue datos al caso. Pero ni eso ha servido.

Dianita, como le dice Lidia a su hija, a diario salía al mercado de Santa Ana a vender dulces. Siempre usaba una bici y tenía deseos de terminar su prepa.

—Primero es Jairo, luego era Dianita y después Laura, enlista Lidia cuando le pregunto de cuántos hijos se compone su familia.

«Vendía dulces, se metía por los locales del centro de Chimalhuacán por horas y llegaba bien contecta. Me decía: ¡mamá, voy a terminar mi preparatoria!, me está yendo bien y me voy a comprar mi computadora».

Había un ángel en el rostro de Diana, que alumbraba el hogar de Lidia. Se le mira en los ojos a la joven de 24 años, que viven en el pedazo de manta desgastada que su madre lleva a todas las marchas.

—¿Qué gustos tenía? —Le gustaba mucho leer, me contesta Lidia y sonríe un poco.

—Nos íbamos al tianguis con su bicicleta y se compraba libros usados. En la casa hay algunos libros, yo los guardo.

—¿Son un recuerdo? Le digo y Lidia contesta que sí, —ahí están, vuelve a sonreír otro poco.

LIdia permanece en la plaza de Los Mártires, detrás de Lorena Gutiérrez, mamá de Fátima. Este miércoles 5 de febrero le tocó a ella para poner su placa. Diana debe aguardar aún.

«Soy mamá de Diana Velazquez Florencio, asesinada en Chimalhuacán y en espera de justicia. Gracias», repite Lidia ante las grabadoras de reporteros antes de alejarse a un rincón.

El lunes 21 de junio de 2021 se celebró la primera audiencia en contra de Jesús «N», presunto agresor de Diana y en esta se presentaron ocho testimonios. Pero la justicia aún demoró un poco más en llegar. Lidia aún sigue arrojada a las calles pintando siluetas de su hija en cada pedazo de pared, barrote o portón de palacios de justicia, que aún, siguen cerrados para ella y Diana.

Edición fotográfica: Brian Rodríguez

Fotos tomadas del perfil de Lidia Florencio

(Historia escrita cuando habían transcurrido 4 años del feminicidio).


Descubre más desde FR Informante

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario