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Protestan vecinos contra obra presuntamente irregular en Villas Fontana #Toluca

FR Informante Habitantes de Villas Fontana, en la delegación Independencia de Toluca, denunciaron la apertura de una obra que ya provocó el derribo de una barda, daños al cercado eléctrico, afectaciones a una caseta y tala de árboles, sin que hasta ahora se les haya informado con claridad si esos permisos realmente existen o bajo…

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Habitantes de Villas Fontana, en la delegación Independencia de Toluca, denunciaron la apertura de una obra que ya provocó el derribo de una barda, daños al cercado eléctrico, afectaciones a una caseta y tala de árboles, sin que hasta ahora se les haya informado con claridad si esos permisos realmente existen o bajo qué criterios fueron otorgados.

De acuerdo con Nancy Sánchez, vecina del lugar, el conflicto comenzó en 2025, cuando una persona llegó a derribar una barda construida por el propio fraccionamiento, sin notificación previa a los vecinos y sin explicar por qué se estaba interviniendo una propiedad privada.

Señaló que, aunque acudieron al municipio a pedir apoyo y una aclaración, la única respuesta que recibieron fue que “todo estaba conforme a ley” y que el responsable “tenía todos los permisos en orden”, pero nunca les exhibieron la documentación.

Los vecinos afirman que las contradicciones han sido constantes, pues en el ayuntamiento primero minimizaron la situación al referirse a la vegetación derribada como arbustos, y después reconocieron que en realidad sí se trataba de árboles, incluso bajo el argumento de que estaban secos.

Añadieron que lo único que saben, es que con las obras se trataría de construir un acceso, pero no se explicaba por qué también se permitía afectar infraestructura que no pertenece al particular.

Además de cuestionar la tala, los colonos advirtieron que en la zona existen instalaciones de agua y gas, por lo que acusan que nadie ha revisado a fondo los riesgos que podría generar la obra, mientras que una denuncia por daños a propiedad ajena sigue sin avanzar porque, según les han informado, después de siete meses no han podido localizar al dueño del terreno para notificarlo.

Para los condóminos, el problema ya no afecta solo al último lote, sino a toda una comunidad de 250 viviendas, que teme un aumento en la inseguridad y una vulneración constante de sus derechos.

A esto se suma que, según relatan, los trabajos suelen realizarse en horarios inusuales, como por las noches, en tardes de días festivos o en noches de domingo, lo que ha incrementado la sospecha entre los afectados.

Los vecinos sostienen que, si realmente todo estuviera en regla, la autoridad ya habría mostrado de manera abierta los permisos y explicado su actuación, pero hasta ahora —afirman— solo ha guardado opacidad mientras continúan los daños.


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