Es decir, considerar todos los malos olores intensos, como el olor a croquetas en Toluca y el del río Lerma como contaminación ambiental
FR Informante
En la LXII Legislatura del Estado de México fue presentada una iniciativa para reconocer de manera expresa la contaminación odorífera como una forma de contaminación atmosférica, a fin de dotar al marco legal estatal de herramientas que permitan prevenir, vigilar y atender un problema que durante años ha afectado a comunidades mexiquenses sin contar con regulación específica.
La propuesta legislativa, impulsada por el diputado Octavio Martínez Vargas, del grupo parlamentario de morena, plantea reformas y adiciones al Código para la Biodiversidad del Estado de México para definir la contaminación odorífera, establecer atribuciones a la Secretaría en la materia, fortalecer las facultades de los municipios y prohibir emisiones a la atmósfera que rebasen los límites permitidos en disposiciones aplicables.
La iniciativa parte de una realidad que miles de familias conocen de cerca: los olores intensos, persistentes y ofensivos que provienen de actividades industriales, agroindustriales, comerciales o de servicios no solo alteran la vida cotidiana, sino que también impactan el bienestar físico, emocional y comunitario.
El documento advierte que este tipo de emisiones ha sido históricamente subestimado, pese a que puede afectar la habitabilidad de las zonas urbanas e industriales y vulnerar el derecho a un medio ambiente sano.
Entre los principales argumentos de la propuesta destaca que actualmente no existe una normativa que establezca límites máximos permisibles de olor, métodos de medición olfatométrica ni criterios técnicos claros para determinar la presencia de contaminación odorífera, lo que ha generado un vacío operativo para que las autoridades puedan medir, verificar y sancionar adecuadamente estas emisiones.
El texto también subraya que, aun ante la ausencia de una norma oficial federal específica, el Estado de México sí puede avanzar en una regulación local con base en los principios de prevención, precaución y subsidiariedad, especialmente por su alta dinámica urbana e industrial.
La iniciativa incluso recoge ejemplos concretos de afectaciones reportadas en municipios mexiquenses como Toluca, Ecatepec, Tlalnepantla y Lerma, donde habitantes han manifestado inconformidad por olores intensos vinculados con procesos industriales, plantas de tratamiento, rastros y otras actividades, sin que existan mecanismos claros y objetivos para identificar responsables y actuar con eficacia.
Además de reconocer legalmente esta forma de contaminación, la propuesta plantea que la ley considere a la contaminación odorífera como una afectación a la calidad de vida, el bienestar y la salud pública, por lo que deberá prevenirse mediante monitoreo, control y mitigación. También incorpora el concepto en facultades de autoridad estatal y municipal relacionadas con verificación y control de emisiones.
Fotos de carácter ilustrativo








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