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La pequeña cruz pintada de blanco, está a ras de la franja amarilla que divide la banqueta del asfalto negro de la avenida Las Torres. Encimadas tiene unos ramitos de girasoles de plástico. También un ramillete de margaritas enegrecidas y resecas. En la base, hay una rosa fosforescente de muchos colores. Está amarrada a la cruz. Con letras negras muy pequeñas, la tía de Yeltzi le puso una dedicatoria: “Tu luz brillará eternamente. Descansa pequeña”.
Pasaron dos años y tres meses en que Yeltzi murió arrollada en ese cruce que conecta a Pino Suárez y Las Torres en la estación Toluca Centro del tren.
—Más de dos años y el tramo sigue cobrando vidas, —escucho lamentar a una una mujer que se detuvo a ver la cruz antes de cruzar y seguir su rutina.
UN DÍA DE RUTINA
1 de noviembre de 2023. Un día antes al Día de Muertos, Yeltzi de 18 años caminaba sobre Pino Suárez entre jaloneos sosteniendo con el puño la correa de su perro. En esa misma dirección iría el camión que la atropelló.
Un día rutinario, después del mediodía como el de cualquier jovencita de 18 años.
Al llegar al cruce con la avenida Las Torres, Yeltzi no habría podido sostener la correa y el perro salió fugado hacia el asfalto del cruce que, hasta hoy sigue dando el paso al mismo tiempo a peatones y vehículos.
El camión de la línea Colón Nacional dio giro a la derecha al mismo tiempo que Yeltzi intentó cruzar, según reza el peritaje de aquel entonces.
NADA CAMBIA
Apenas hace unos días, volví al cruce de Pino Suárez y Las Torres. Me agaché casi a ras de piso para tomar una foto del paso vial. A esa altura las dimensiones de todo son distintas.
Aunque el cruce se le redujo a los vehículos colocando pasos de cebra y unos maceteros de metal y concreto, el paso sigue obligando a las personas a ganarle unos segundos a los coches.
Se instaló también un semáforo para peatones con cronómetro y un agente de tránsito permanece en el cruce.
Pero pareciera que nada cambia. A finales del año pasado, otra jovencita como Yeltzi, falleció en ese mismo cruce arrollada por una patrulla mientras se detuvo en el semáforo a bordo de su motocicleta.
Y hace dos semanas, don Gustavo regresaba de dejar en la estación del tren a su hija y murió atropellado por un camión de la línea Tollocan, al intentar cruzar en el mismo sitio.
“Nada cambia aquí, ya hemos bloqueado, fuimos a Movilidad y nada”, reprocha una vecina de Santa María de Las Rosas.
La apertura del tren hasta Observatorio, esos cruces de Pino Suárez y Las Torres son escenario diario de claxones atronadores, semáforos que cambian de fortuito, personas que corren y se detienen a mitad del carril o que van en zig zag.
Mientras, a las orillas, apiladas al asfalto, están las cruces, inmóviles. Pareciera esperando el semáforo en verde.
Fotos/Archivo y FR









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