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Una enorme fumarola aún permanecía en el aire cuando Guadalupe se acercó a grabar las primeras escenas. Había visto que el jet se desplomaba y le dijo a su esposo que un avión estaba cayendo.
—Estábamos muy cerca, yo miré al cielo y le dije a mi esposo, el avión se está cayendo, —Recordó Guadalupe de la escena que dejó estragos, a tres niños sin vida y siete adultos.
«Nos desplomamos, control”, sería la última alerta registra en la torre de control salida del jet privado proveniente de Acapulco, Guerrero.
La aeronave salió de Acapulco a las 11:40 horas y a las 12:35 se desplomó en los límites de Toluca y San Mateo Atenco.
—Se escuchó muy feo, luego vimos el humo”, —Cuenta una vecina que llegó antes que los bomberos.
El jet cayó sobre una nave industrial que este lunes estaba desocupada. No había labores al interior, informó la acaldesa de San Mateo Atenco, Ana Muñiz.
“Me ha informado la empresa dueña de la nave que este lunes descansaban, entonces no hay personas fallecidas ajenas al accidente”, dijo la edil.
Por varias horas la nave industrial estuvo ardiendo en fuego porque al interior había un depósito de llantas.
“No quedó nada, los cuerpos están irreconocibles, esto es muy feo. Hay pedazos por todos lados”, reveló un bombero que ingresó minutos después y tuvo que ver la escena con los restos humanos de los niños.
Luego de varias horas de trabajos de la fiscalía, bomberos, uniformados, entre otros, se supieron los nombres y edades de los pasajeros y tripulación.
Se trata de Raúl, de cuatro años, Natalia, de dos, Ximena, de nueve, Gustavo, de 50, Ilse Lizeth, de 32 años, Raúl, de 60, Raúl, 31, Olga Janine, de 60, así como Juan Carlos, de 61, y Walding, de 72 años, piloto y copiloto respectivamente.









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