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Opinión

¡Lo Obvio, Lo Cierto y Lo Cuestionable! ✍️ Martín García Ayer otra vez pasó lo que ya se está volviendo rutina en Toluca: ver a un joven de apenas 20 años estampado en un camión de carga o un vehículo y su moto y sus tenis a varios metros en el asfalto. Perder la vida…

¡Lo Obvio, Lo Cierto y Lo Cuestionable!

✍️ Martín García

Ayer otra vez pasó lo que ya se está volviendo rutina en Toluca: ver a un joven de apenas 20 años estampado en un camión de carga o un vehículo y su moto y sus tenis a varios metros en el asfalto.

Perder la vida así, aquí en Toluca es rutinario. “La muerte viaja en moto”.

Me tocó ver su cuerpo que pareciera estar enrrollado, encogido en forma fetal. Llegué a la avenida Alfredo del Mazo también en moto, porque así es mi rutina en este tipo de coberturas y les digo la verdad: me espanté. Quedé entumido al ver la escena.

Una muerte más que se suma a decenas de historias iguales, jóvenes que terminan estampados, prensados, arrastrados, todo por andar en moto, y lo digo así porque pareciera que para muchos esa es la condena: “andabas en moto, pues aguántate”. No, no debería ser así, pero así es como se etiqueta a cualquiera que pase en moto filtrando un tumulto de tráfico, rozando un semáforo en rojo. Incluso aunque no lo hagas, solo por el hecho de vernos en moto, llevamos al santo en la espalda.

Los motociclistas cometen imprudencias, sí, cualquiera que maneje lo ha visto. Pero lo que muchos no quieren aceptar es que esas imprudencias ellos las pagan de la peor manera: con la vida. No con un raspón, no con un golpe al coche, no con un coraje… con la vida. Y mientras endurecen los reglamentos contra ellos, también crece la mala vibra hacia quienes usan moto.

«Motosimios” el adjetivo más ligero que usan para referirse a ellos y lo más triste es que hasta gente que debería informar con seriedad lo repite como si fuera chiste. La mayoría de esos chavos no andan en moto para jugarle al héroe; lo hacen porque es lo que les alcanza, porque moverse en carro es imposible y caro. No es rebeldía, es necesidad.

Pero bueno, tampoco nos hagamos tontos, los automovilistas tampoco son santos. No usan direccionales, se suben a las banquetas, cierran el paso, avientan el carro como si manejar fuera un ring, se estacionan donde se les pega la gana. Y esos que tanto critican a los motociclistas son los primeros en cerrarles el paso solo por “darles una lección”.

En el accidente de ayer, testigos mencionaron que la moto tenía un golpe atrás, que quizá lo empujaron antes de quedar bajo las llantas del tráiler refresquero. Eso lo dirá la Fiscalía o no, porque a veces ni eso llega, pero lo que se cuenta en la calle es que pudo ser empujado por otro vehículo.

Y mientras tanto aquí seguimos, viendo cómo se siguen perdiendo vidas y todos echándose la bolita. La verdad es que nadie está a salvo y todos cometemos tonterías cuando manejamos, pero los que están muriendo son los mismos de siempre, los que van en moto.

Lo Obvio, Lo Cierto y Lo Cuestionable:
Lo obvio es que hay imprudencias de todos lados.
Lo cierto es que en el Estado de México circulan más de 1 millón 297 mil motocicletas registradas —dato oficial del INEGI—.
Lo cuestionable es que aun con esta realidad tan clara sigamos viendo a los motociclistas como el enemigo, cuando lo que está matando a tantos jóvenes no es la moto, sino la mezcla de soberbia, descuido y falta de respeto en las calles.


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