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A la imagen enmarcada en marco de plástico tipo madera, a la estatua que mide casi el 1.70 metros o la estampida pegada en el celular o en o escapulario, se le llevó este día a misa y la bendecida en la iglesia de la Santa Veracruz del centro de Toluca.
Sí, es 28 de octubre y la única fecha del año en que se mira pasear por el centro a tantos San Judas, de tantos matices y de tantos milagros.
Desde muy temprano lo llevaron a pie o en el micro adornado con olanes artificiales.
Lo instalaron allí en el pequeño atrio de la iglesia que este año no dio buen recibimiento por estar en reparaciones.
Escucharon misa con el sacerdote de siempre. Luego tocaron los mariachis y una banda. Comenzó entonces la repartidora de tamales que don Miguel llevó en una vaporera y se vistió de San Judas para completar su mandato, también repartieron tortas en cajas los González y la doña de las aguas, repartió de horchata, jamaica y pepino.
Los de Santa Bárbara llegaron con un pastel para más de 500 personas y los últimos salieron hasta chupándose los dedos.
Luego, todos se fueron bailando con los chinelos. Bailaron incluso con la botarga del doctor Simi.
Después los miré, a los creyentes de San Judas, comiendo tortas en las alacenas con don Maguito y los pozoles de don Pancho.
“Es mi devoción, mi fe, mi cuidador y mi guía carnal”, dice Ulises besando su medallita de oro.
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