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Historias: Ray y su diablito contra los baches de #Toluca

FR Informante A “Ray”, o Raymundo, le estiran la mano los automovilistas para que se acerque y le dan unas monedas. El joven se acerca con su pala y regresa a seguir echando cascajo a los baches de la calle Tenochtitlán en Santa María Totoltepec de Toluca. —Si, es dura la chamba. —Dice limpiando el…

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A “Ray”, o Raymundo, le estiran la mano los automovilistas para que se acerque y le dan unas monedas. El joven se acerca con su pala y regresa a seguir echando cascajo a los baches de la calle Tenochtitlán en Santa María Totoltepec de Toluca.

—Si, es dura la chamba. —Dice limpiando el sudor de su frente con un manotazo.

—¿Y si te dan propina?

—Pues si, poco pero si. Que valga la pena la ching.q,—se ríe mostrando los dientes.

Su trabajo es tapar baches. Y pareciera que solo es Raymundo contra los baches de Toluca.

Un día lunes o jueves o, el día que sea, aparece el “tapabaches” en las calles de Santa María, jalando un diablito al que le monta un costal con su pala, un pico y una garrafa con aceite quemado.

Son todas sus herramientas y las únicas que necesita para su titánica labor, a la que ni la propia autoridad le entra, dice.

“Ya tengo dos años viniendo aquí. Antes traía un chalán”, dice y jala de nuevo su diablito para ir por más cascajo que toma de una calle aledaña.

Al menos unas cinco horas hace lo mismo. Carga al diablito un costal con unos 50 kilos de cascajo, les echa un baño de aceite y revuelve con la pala, como si fuera mezcla.

“Es que se tiene que poner aceite para que compacte”, asegura.

Su trabajo llega antes y durante el temporal de las lluvias. Eso es seguro, dice, porque los baches no se acaban.

Y Raymundo los ha aprovechado bien.

Pero cuando se acaban las lluvias debe regresar a los camiones a checar el tiempo o, a pintar casas.

“Ya me conoce la gente y por eso me da una moneda. Lo bueno que no me voy en blanco”, ríe mostrando sus dientes amarillos.

Mientras pasa otra fila de autos, Raymundo aprovecha para descansar la espalda. Se sirve otro vaso de refresco y espera.

—Ya me voy a pasar a retirar mi buen, —dice Raymundo.

—Hay que ir a echar un taco. Para recobrar fuerzas y seguir con otra chamba en otro lado, se despide. Echa la pala y el pico a su diablito y se aleja del camino de terracería que lleva a una de las delegaciones más grandes de Toluca.

Fotos FR


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