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‘Todos contra el fuego’; el mega incendio de #Xonacatlán que lleva más de 40 horas

FR Informante «Los primeros que llegaron y los que no se han ido”, me dice un grupo de bomberos que acaban de salir del fuego, chorreando de grasa y humo pero sonríen. Son bomberos de Xonacatlán, precisan sonriendo a la cámara y tomando un sorbo de agua. Así ha sido desde hace 40 horas en…

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«Los primeros que llegaron y los que no se han ido”, me dice un grupo de bomberos que acaban de salir del fuego, chorreando de grasa y humo pero sonríen. Son bomberos de Xonacatlán, precisan sonriendo a la cámara y tomando un sorbo de agua.

Así ha sido desde hace 40 horas en el mega incendio del predio de residuos industriales de Xonacatlán que inició el domingo en la madrugada y sigue consumiendo cable, transformadores de luz, madera, cartón y todo lo que alcanza el fuego.

“Si mi hijita, te amo, al rato llego, estoy trabajando”, escucho decir por teléfono a una bombera de Toluca que acaba de salir del predio en su tercera ronda.

Los rescatistas buscan la sombra de un árbol, el pasto para descansar los pies, quitarse ese uniforme que pesa los 20 kilos, para respirar un tajo de aire. Descansan debajo de lonas que instalaron las familias de voluntarios que desde el domingo arribaron con comida, agua y cubrebocas para repartir.

“Acérquense, un poco de agua o un
taco”, ofrecen las familias que llegaron en camionetas, arrastrando diablitos y cazuelas de arroz, frijoles y tortillas.

Los bomberos entran apurados y salen casi igual, con los pies reventados por el calor, la garganta seca y chorreando sudor negro. Unos se acercan al módulo para la revisión médica.

“Estamos entrando por turnos, de a quince minutos, es lo que aguantamos”, explica un bombero.

Desde el domingo llegaron bomberos de más de 50 municipios, con miles de litros de agua en camiones cisterna. Pero no ha sido suficiente.

Pasadas las 3 de la tarde del lunes, las ráfagas de viento hacen de las suyas y lo que ya se pensaba controlado, vuelve a echar fumarolas negras que se miran a kilómetros. De pronto una explosión y vuela por los aires un tambo que enciende los protocolos.

“¡Échense para atrás!”, piden los de Protección Civil estatal.

Las pipas continuaron llegando, formándose y estirando las mangueras por los accesos. De igual forma, también fueron arribando los voluntarios y repartiendo agua, comida y jabón.

Fotos FR


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