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Aunque uno no quiera se rasca los ojos y pareciera que llora, porque las fumarolas negras de llantas cubren el cielo y casi debes fumar.ñ eso. También porque una niña que está arrodillada con el uniforme no deja de llorar sin consuelo en el asfalto de la carretera Toluca-Palmillas, gritando.
“¿Díganme quién fue. Me quitaste lo que más quería?”.
Eso duele. Aunque sea ajeno.
Antes de las 8 de la mañana don Miguel había salido para ir a trabajar. No faltaba nunca esa rutina y tampoco la de cruzar la Toluca-Palmillas.
“Era nuestro vecino, aquí al lado vivía y todos los días pasaba para ir a tomar el camión”, dicen sus vecinos.
Mientras tanto el bloqueo consume todo el tráfico de la Toluca-Palmillas y han quemado docenas de llantas que quién sabe de dónde salen.
Fotos FR








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