📌Abarrotan familias viajes inaugurales del tren a Santa Fe

FR Informante/Filiberto Ramos
Las familias mexiquenses cambiaron este domingo las caminatas por los Portales de Toluca o las idas a los centros comerciales para subirse de nuevo al tren. La euforia por el Insirgente retornó, igual que hace un año, cuando se inauguró.
—Pensamos que sería gratis pero no importa, —expresó Rufino, quien encabeza una familia de cinco integrantes y quienes gastaron su “agosto”, sus ahorros pues, para subirse al tren.
Hubo demora de nueve horas pero las familias aguardaron.
Hasta las tres abrieron las taquillas para Santa Fe, aunque se había programado a las seis de la mañana.
Los que llegaron temprano encontraron pegados unos anuncios que decían: “hasta las 3 pm hay servicio”.
Entonces no hubo de otra que hacer tiempo. Ir a dar una vuelta y regresar hasta después de la comida.
Finalmente en las bocinas de las estaciones, se anunció que ya había viajes y se podía pasar a comprar los boletos.
Entonces la euforia se abarrotó de bólido en las taquillas. Las señoritas de ventanilla no se dieron abasto por un rato. Ni los guardias tuvieron tiempo de guiar ey explicar.
Y pareciera que las estaciones del tren le compitieron por unas horas, al enorme tumulto, a lo cosmopolita del metro de la CDMX.
“Vente viejita, vamos a tomarnos una foto”, se dio una pareja en las escaleras eléctricas con el paisaje de edificios residenciales y ejecutivos de Santa Fe de fondo.
A los que llegamos de Lerma a Santa Fe en el viaje de las 5:40 nos recibió una brisa de lluvia.
Al salir de Tultepec, quedaron atrás las lagunas casi secas de Lerma, el mismo río debajo de los distribuidores viales.
Pasamos el enorme bosque de la Marquesa, allí todos saltaron de sus asientos para tomar fotos y ver por primera vez el tesoro natural que en algún momento quisieron disputar los Slim, los Hank y otros apellidos para construir residenciales.
También cruzamos los túneles del cerro de las Cruces. Eso espanta porque son cinco minutos de plena oscuridad. Y luego aparecen los suburbios de Santa Fe.
Como nunca se habían visto. Los que íbamos a bordo, saludos a las ventanas de los edificios pero en domingo porque la nadie responde.
Fueron 30 minutos con sus contratiempos, que resumen los 10 años de construcción. Si, literalmente pareciera que es así.
Fue un domingo de paseo por el tren. Hace años que muchos quisimos decir eso.
Fotos FR








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