Crónica: Un año de la turbia tragedia de la Central de Abastos

FR Informante La Luz apenas entra por los corredores por donde pasan los diablitos con las cargas de jitomate y cebolla. El eco se hunde por estos corredores, por los que hace un año sacaron los cuerpos de las nueve víctimas del incendio. Todos esos pasillos llegan al centro de la “isla” y al fondo…

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La Luz apenas entra por los corredores por donde pasan los diablitos con las cargas de jitomate y cebolla. El eco se hunde por estos corredores, por los que hace un año sacaron los cuerpos de las nueve víctimas del incendio.

Todos esos pasillos llegan al centro de la “isla” y al fondo está un altar con las fotos y las flores.

Violeta y sus pequeños que la siguen mientras vende, pasó con su cajita de dulces y se persignó frente al altar. Otros comerciantes también hacen lo mismo. Voltean asomando la vista a las fotografías, se persignan y se van. Otros simplemente ignoran el altar. La mayoría no quiere recordar ni quiere hablar de lo que pasó la noche del 9 de julio de 2023.

Se cumplió un año de la tragedia de la Central de Abastos de Toluca. Hubo misa y llevaron mariachis a la nave donde siempre está un altar y al que le colocaron fotos, también flores. Muchas flores.

Ha pasado un año y la “isla”, como se conoce a la nave de las hierbas donde ocurrió el incendio, aún huele a la tragedia y el humo que quedó impregnado entre los puestos, el techo de lámina, que luce aún humeado, el piso que no se pudo lavar.

—Todos eran buenas personas, bien chambeadores, —Recuerda Violeta. Su testimonio es de primera mano, porque conocía a las víctimas.

“Los saludaba por la tara de o por la mañana. Me compraban aguas”, dice.

Ella misma trabajaba con el grupo por temporadas pelando nopales toda la noche.

“A veces yo también trabajaba aquí. Nos quedábamos toda la noche a pelar nopales y nos dormíamos en las casitas”, asegura.

El 9 de julio Violeta tuvo un presentimiento y le hizo caso. Decidió no ir a la “isla” al turno de pelar nopales.

“Yo presentí algo, por eso decidí no venir y me salvé”, revela la joven vendedora.

A un año de la turbia tragedia, aún existen dudas, hay inconformidad y miedo.

Fotos FR


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