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En una clausura de preescolar, papás y padrinos regalaron a sus hijos y ahijados globos, juguetes y hasta una bicicleta.
Este abuelito acudió para ver a su nieto culminar esta primera etapa de sus estudios y al no tener para un juguete, decidió llevarle su gallina ponedora.
Hay cosas en la vida que definitivamente el dinero nunca podrá comprar y los mejores regalos no son materiales.
PD. No fomentemos en las clausuras escolares dar obsequios lujosos, mejor enseñemos a esos niños a valorar el amor de su familia y el mérito de lo aprendido siendo mejores seres humanos y ciudadanos.
Este anciano nos ha enseñado eso. Bravo por el abuelito 🫶👏👏








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