FR Informante/Filiberto Ramos

Al “Tuercas” le dicen que se vaya al frente de la fila, que es el que pedalea más rápido. Y allí va el ciclista en medio de la tarde lluviosa, como sie fuera un can de trineo dirigiendo al grupo de trabajadores del norte de Toluca. Cuento los minutos. Solo demoran cinco para cruzar la avenida Isidro Fabela desde Paseo Tollocan hasta la Maquinita.
“Es que ya es la práctica”, ríe el trabajador con el bulto de su mochila a la espalda y un impermeable color amarillo puesto.
A ese grupo de trabajadores se le suman unos 10 ciclistas que a diario pasan por la avenida Isidro Fabela entre las seis de la mañana y las siete de la tarde. Sin fallar de lunes a viernes.
“Es nuestra ruta, por aquí pasan todos. Yo tengo 50 años usando la bicicleta”, asegura don Pedro, quien lleva un casco color verde y un overol verde militar. Asemeja a un soldado razo con ese traje.
El grupo de ciclistas pasó por debajo de una enorme lona que cruza uno de los carriles de la avenida y que tendieron los locatarios de Isidro Fabela.
“No a la ciclovía”, dice en letras con pintura roja.
También instalaron lonas en cada uno de los comercios con la misma frase. “No a la ciclovía”.
Los ciclistas pasan, las alcanzan a leer de reojo y luego reprochan.
“Pues se sienten dueños de la calle. Pasando la banqueta ya es espacio público”, señala Cristian, otro de los trabajadores que a diario deben “torear” botes, coches, anuncios y puertas abiertas.
A diario esa avenida la circulan cientos de ciclistas que van y vienen a las delegaciones de la zona norte de Toluca. Según el Instituto Municipal de Planeación de Toluca (IMPLAN), en un estudio de aforo hecho en 2021 cerca de mil 800 ciclistas se contaron en un solo día de medición.
Lo que arrojó que es la avenida Isidro Fabela la más transitada por este sector. Hablamos de obreros, albañiles, herreros, carpinteros, entre otros oficios que abundan en la zona norte de Toluca.
“Me ha tocado ver cuando atropellan a compañeros. Vi al señor de la bici blanca que le pusieron su monumento”, Cristian se refiere al caso de don Felipe, ciclista fallecido en el cruce de la avenida Hidalgo.
En esos minutos que dura la entrevista es imposible seguir la cuenta de los ciclistas que nos cruzan a la espalda. Chiflan al ver la cámara que graba, pero no se detienen.
Solo alcanzó a ver el parpadeo de sus foquitos rojos que se alejan de bólido.
Les digo en mi propio lenguaje “peregrinos de dos ruedas”. Porque muchos de ellos son devotos. Traen estampitas en las carteras junto a una identificación personal y rosarios en amarrados en el manubrio de la bici.
“Traigo siempre mi chaleco reflejante, una bomba de aire, parches para las llantas y no falta mi credencial, por si a caso. Espero que nunca la ocupe para que me identifiquen”, enlista Cristian.
Fotos FR





















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