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El vehículo en el que viajaban César, su esposa Mónica y su pequeña, quedó abrazado al tronco de un eucalipto. Fue imposible sobrevivir para las tres en un domingo soleado, nublado, de día o de noche. La carretera es igual de mortal.
La familia había salido este domingo pero el vehículo impactó contra un coche rojo y terminó prendido al árbol.
Allí permanecieron por varias. Comenzó a salir gente de las pocas casas que hay en ese tramo. Algunos para ayudar a los heridos, otros solo para ver.
—También murió una niña, ay Dios mío qué feo, comentaron algunas mujeres que llegaron.
Los que habían llegado a ver a los pelícanos a la laguna de San Jerónimo, perdieron interés por las blancas aves y se echaron al camellón para ver las maniobras de los bomberos.
Con unos pedazos de cartón intentaron encender y tapar unas veladoras pero el aire lo hizo imposible.
Vía redes sociales se compartieron cientos de veces las credenciales de las víctimas que quedaron entre el pasto.








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