La guajolotas de Maguito y el buen comer en las alacenas de Toluca

FR Informante/Filiberto Ramos —Sí, ahorita te la preparado. Sale una guajolota, —Grita don Robert a la cocinera para que prepare una guajolota que ordenó un joven. Entonces comienza el ritual: sacan unas teleras de tamaño jumbo de una bolsa que dice «Mago» y que les envían de la panadería especialmente a su alacena. Luego parten…

FR Informante/Filiberto Ramos

—Sí, ahorita te la preparado. Sale una guajolota, —Grita don Robert a la cocinera para que prepare una guajolota que ordenó un joven.

Entonces comienza el ritual: sacan unas teleras de tamaño jumbo de una bolsa que dice «Mago» y que les envían de la panadería especialmente a su alacena.

Luego parten por la mitad el pan, echan una porción de chilaquiles verdes, una rebanada de milanesa y echan un baño de salsa con espolvoreada de queso rayado.

—Listo mi joven, sale su pedido, —Anota don Robert a su hambriento cliente.

—¿Si te la terminas? —Sí, ya he venido otras veces, —me contesta el joven de la orden.

Las guajolotas de Maguito, cuestan lo que una comida corrida, unos 65 pesos, pero es garantía de que la guarnición acaba el apetito.

«Es una receta de la casa, es económica y muy sabrosa», me explica don Robert, como le dicen al hijo de doña Maguito, la primera dueña de la alacena.

El cocinero usa lentes, una gorra color gris y trae puesto un mandil color negro con las letras de los precios de las tortas resaltadas en verde. Todo cuesta a 18, dice el anuncio.

«Todo lo damos al mismo precio, solo las guajolotas cuestan sesenta y cinco», dice.

Y para que las tortas como las guajolotas se vendan, don Robert tiene la práctica, la técnica y el ánimo de un buen publicista de boca.

—Pásele joven, ¿va a comer? Pásele tenemos de chile macho, albóndigas, mole verde, salchicha frita, salchicha en chipotle, bistec a la mexicana, milanesa, queso de puerco… Pásele, qué le damos».Y la publicidad funciona, porque todo el día y todos los días, las bancas de la alacena de «Maguito», se ocupan con clientes.

TRADICIÓN DE BUEN COMER
Las alacenas de la plaza Fray Andrés de Castro en los Portales de Toluca, son la reunión de un «crisol de gentes». De lunes a viernes los oficinistas se reúnen en la hora de comida, los estudiantes que ocupan los últimos 20 pesos para una torta.

Los fines de semana una pareja de ancianos que toda la vida ha llegado a degustar allí. También una pareja de jóvenes con los pantalones holgados y piercings que ríen alegres, mientras saborean.

Algunos llegan con Maguito, otros a las tortas de Javi, a las de Lupita, a las García o a la Rancherita. Que tienen de vecinos una relojería, y los puestos de morelianas.

Es una variedad de guisados, que empezaron hace años con precios de 5 pesos. Pero la inflación económica ha hecho lo suyo en décadas.

«Ya no encuentras tortas de 5, lo más barato son 18», me explican los torteros.

Con dos despachadas, una de tinga y otra de carne, mi apetito llega a su límite. Me levanto de la banca, pago y me detengo en la alacena de las garapiñas. Mientras le doy sorbos, veo a las parejas que se coquetean en los martes de baile de la Concha Acústica.

Fotos FR Informante


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