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Van allí con la figurilla entre las manos. A la espalda con cordeles o sobre el pecho. Cada uno busca la manera de cumplir su manda. Cada uno vive su dolor en las rodillas.
El dolor se siente en las rodilla en todo el camino y el alivio en el alma, dice Carmen.
Cumplió por segundo año su manda con el Señor del Prendimiento. Cada uno la sufre a su manera, a según su condición física y sus reumas, sus artritis, su atrofio por el frío.
Es una tradición del sur de Toluca en San Felipe Tlalmimilolpan. Es una fiesta de ellos, quienes piden y dan gracias hincados.
«Venimos a dar gracias por todo. Por la salud, por el trabajo. Es. Muy milagroso», dice Rosario, quien llegó con sus hijos.
A las 4 de la tarde salen de la capilla los primeros penitentes. Por delante un grupo de. Voluntarios corren y se pasan de mano a mano unas cobijas. Las doblan y forman un camino delante de los penitentes.
«Es para que no sientan tanto el dolor en las rodilla», explica uno de los voluntarios.
En la procesión van mujeres, hombres, pocos niños. Llevan sus imágenes y figuras del Señor del Prendimiento.
Las primeras cuadras son pasables, hay emoción, entusiasmo. Pero después de ese primer tramo, pareciera que los pecados pesan más. Las rodillas comienzan a adormecerse.
«Ya no se sienten las rodillas, pero la fe nos da fuerza», dice Guadalupe para terminar el recorrido.
Omar este año fue el elegido para cargar la penitencia. Su padre y madre van a sus costados para darle ánimos. Que resista.
«Somos muy devotos, tenemos treinta años viniendo, primero yo y ahora mis hijos», comenta María.
En los penitentes también va Lourdes. Vine a dar gracias por su hijo que padeció cáncer y ha salido de lo más peligroso.
«Vengo a dar gracias porque curó a mi hijo, ya va saliendo del cáncer», dice la creyente.
El festejo al Señor del Prendimiento se realiza cada 28 de diciembre y dura tres días. Es el festejo religioso más importante de San Felipe Tlalmimilolpan.
Vía el Sol de Toluca
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