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Eliseo Escobar Ramírez tenía 15 días de haber regresado a trabajar a la pollería, solo era un trabajo provisión para pasar diciembre y tener dinero, dice su hija Jenny.
El viernes 22 de diciembre Eliseo y el resto del grupo, en el que también iba Rigoberto, Isidoro y Jaime tomaron el turno de la madrugada. Eran las 5:15 horas, según aparece en un video difundido de los hechos, cuando tocaron a la puerta, la forzaron y supieron que quizás era el último turno.
Eliseo y los demás vieron las armas largas e intentaron esconderse, como ya lo habían hecho otras veces que escucharon detonar las armas largas afuera de la bodega.
Era una noche fría en el rastro ubicado en la colonia Parques Nacionales, entre Torres Chicas y la Adolfo López Mateos.
«Así trabajaban de madrugada, con miedo porque ya había pasado otras veces», revelan los familiares.
A esa hora, un grupo de cuatro sujetos armados irrumpieron por la fuerza y preguntaron por el encargado. Luego pidieron el dinero del cobro de piso, que a decir de la dueña de la bodega, se habían negado a pagar semanas atrás.
«Mi papá tenía quince días que había regresado a trabajar ahí y le pasó esto», reprocha Jenny, quien acudió junto con su esposo y vecinos a dar la conferencia de prensa frente al palacio del Gobierno estatal.
Llevaron cartulinas y pasaron de rápido a un ciber del centro para imprimir las fichas odisea. En estos momentos, en estas circunstancias, nada se puede planear, todo es improvisado.
Solo el «levantón» de los cuatro polleros no fue improvisado. De hecho algunos familiares señalan que los dueños del rastro ya sabían que la Familia Michoacana iría a cobrar.
«Ellos (los dueños) ya saben dónde están y cuánto les piden, pero no quieren pagar. Nosotros no tenemos que ver con eso, que les paguen y que dejen libres a nuestros familiares», repite un joven ya enojado que llegó también a la manifestación.
Los familiares de Rigoberto Colín Consuelo, de 42 años, revelan que es sordo mudo, de hecho su esposa e hijos también lo son y ese empleo lo había conseguido hace seis meses.
«Él es sordo mudo, tenía poco trabajando allí», aseguraron sus familiares, quienes sumaron a vecinos a la protesta.
También señalan que los dueños de la bodega de pollo se niegan a pagar el derecho de piso.
«No creemos que no estén contacto con esas personas (la Familia Michoacana), estamos seguros que ya han hablado pero no quieren pagar», reprocharon.
A la manifestación solo llegaron familias de Eliseo y Rigoberto. La esposa de Jaime Ramos Reyes llegó después con su pequeño y quienes colocaron pancartas en la plaza de Los Mártires.
«Ya no alcancé a llegar pero también quiero exigir que dejen en libertad a mi esposo», comentó la mujer.
La dueña del rastro reveló ante la prensa que la cuota quincenal es de casi 1 millón de pesos. Sí, una cantidad exorbitante en comparación al salario de los cuatro polleros que apenas alcanzaba los 300 pesos por turno.








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