FR Informante

—No lo han detenido, han vuelto ha confirmar los sitios de noticias, las agencias, los viejos rotativos tradicionales, que siguieron el mensaje de Loret de Mola, la estrella periodística de Latinus.
Pero «Ray», como llaman al alcalde de Toluca sus «apedreadores», sigue libre y en su resguardo a la espera de conseguir con su séquito de abogados en amparo.
Y pareciera que escuchamos esa tomada de canción de Los Huracanes del Norte: «hermano cayó la ley, está rodeada tu casa», pero en este México, el de los fraudes, la corrupción, el del poder político, esa ficción es bofeteada.
Al estilo de una serie de Netflix, sí, de esas que se han llegado a grabar en el centro de la capital mexiquense, fue como se montó todo el show de cientos de elementos de la Fiscalía apoyados del Ejército. Y Toluca se convirtió en un Culiacán chiquito por unas horas el viernes por la noche.
Cerca de las 11 de la noche la estrella de Latinus Loret de Mola, lanzó el buscapies: «Detienen al alcalde de Toluca Raymundo Martínez Carbajal por secuestro exprés». Y el gatillo del periodista disparó la ola mediática.
Su tuit lo acompañó de una galería de fotografías sobre el operativo, que hasta ese momento todos desconocían. Imágenes y la nota en exclusiva, que solo la Fiscalía pudo haber entregado a Loret.
Los rinos blindados fueron por delante, tres carrocerías monstruosas y policías de investigación encapuchados en camionetas blancas tipo van sin placas y armas largas. Llegaron a la calle de Antonio Albarrán e irrumoieron al lujoso residencial San Fermín de la colonia del Parque, donde está el domicilio del alcalde.
Cerraron dos calles a la redonda y desalojaron a sus residentes como si se tratara de un poderoso narco al que debían detener. Pero el alcalde horas antes ya había recibido el pitazo, le habían dicho desde dentro de la Fiscalía, es lo que se supone, el aviso de que iban por él.
El infructooso operativo de cientos de elementos tomó marcha al palacio municipal y a las instalaciones de seguridad pública de Toluca. Una Caravana de Charger blancos en viernes por la noche, custodiando a los tres monstruosos rinos que para impresionar aun más, se estacionaron frente al envallado del ayuntamiento.
Lógico, «Ray» ya no estaba, solo tres policías de guardia con chaquetas azul marino y su arma de cargo, contrastantes a los soldados encima de camionetas vigilando con calibre 50 a bordo y cientos de agentes de la Fiscalía con chamarras y letras doradas a la espalda.
Era vienes por la noche. A esas horas Toluca aun estaba despierta. Cerca de las 2 de la mañana, aun paseaban los últimos que van saliendo de la Matraca y el Mangos.
—La orden es quedarse toda la noche, le ordena un comandante a sus hombres que ni se inmutan. Pasadas las 2 de la mañana los últimos reporteros que llegaron al ayuntamiento, ya se marcharon.
Pero la «bola mediática» ya hizo lo suyo, ya abonó a la hoguera de la reelección que busca Martínez Carbajal el próximo año.
Pero casi 10 horas después de lo sucedido y ni el séquito de comunicadores del ayuntamiento de Toluca han respondido los mensajes, que siguen dejando en visto y sus llamadas mandan a buzón. La clase política priista y de otras tribunas ha guardado silencio.
La estrategia que se prevé, es que el alcalde se ha refugiado y su séquito de abogados está preparando un amparo para evitar la detención.
Se sabe que el delito de secuestro exprés, fue por la detención de su ex suegro a principios de año.
Sería a partir de una denuncia en contra del edil y hecha por su ex esposa Viridiana Rodríguez.
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