#Crónica: Pa’ los muertitos; el pasillo de las flores del Juárez

FR Informante Allí por el pasillo que lleva a las carnicerías, pollerías y el corredor de las hierbas y amuletos, entran y se estacionan los diablitos cargados con manojos de cempasúchil que no caben a brazo abierto. Los dejan a la vista de todos y pareciera que el acceso al pasillo de las flores del…

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Allí por el pasillo que lleva a las carnicerías, pollerías y el corredor de las hierbas y amuletos, entran y se estacionan los diablitos cargados con manojos de cempasúchil que no caben a brazo abierto.

Los dejan a la vista de todos y pareciera que el acceso al pasillo de las flores del mercado Benito Juárez es una pintura de Van Gogh.

Los ramos de gladiolas y lilis se las echan los chalanes al hombro cuando un cliente ya decidió que quiere un bulto del grande.

Así como se van, llegan otras marchantas, como le dicen los chalanes a las clientas que miran y huelen la flor, con un tacto fino. Experticia, porque yo solo he caminado unos metros y me pierdo, me embriago con los mares al viento de esos aromas.

El mercado Benito Juárez estos días es todo color, es todo olor. Sobre todo en tonos amarillos. Huele a eso, a flor recién cortada, huele a campo y a Día de Muertos. Sí, ese aroma inconfundible que sentimos los mexicanos los días previos al 2 de noviembre y que se impregna en la ropa, en el cabello, la piel de las manos al desgranarla para hacer los caminos en el altar.

—Aquí estamos desde que amanece, dice Norma Robles. En su florería Los Tulipanes, donde hay de todos los manojos y precios, como si fuera una panadería.

—Esta flor es de la mejor calidad, me venden los chalanes.

—¿Me la envuelve?, pregunta un comprador ya con un bulto cargando en hombro.

—Se la acomodo como diga patrón, hay cortarle un poco el tallo. Y la vendimia tiene éxito con cada cliente que llega y se va.

Más adentro, sobre los pasillos que se hunden y se hunden, las flores solo dejan un caminito estrecho, como si fueran surcos. Es un caminito de terciopelo, margaritas, morelianas, nubes y cempasúchil que los comerciantes desempacan antes de las seis de la mañana y refrescan con una lluvia ligera.

Rociando para que desprenden más su aroma a Día de Muertos.

—Es que hay de precios, según lo que pida el cliente. Este ramito de morelianas, 70 pesos. Dice Eduardo, con quien llegué al local de florería el Carmen.


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