FR Informante/Filiberto Ramos

¿Y qué es lo que le trajo? Le pregunté al hombre con el pantalón rojo.
-Es un cuadro en repujado de San Juditas, me contestó Antonio Pacheco de Atizapán de Zaragoza.
Es un regalo para la gobernadora Delfina pa´ que le ayude en las situaciones difíciles, agregó puntual.
El cuadro lo traía envuelto en plástico transparente de unos 30 de altura por 20 de ancho. Bonito y en color plata. O quizás si era de plata.
El patio del palacio y a sus afueras, en los arcos de los que nunca se quitan las vallas y esos policías que solo miran el celular por horas, estuvieron llenos todo el día. Filas y filas de ciudadanos. La calle de Lerdo la cerraron los estudiantes de la Universidad Pedagógica que llegaron con pancartas y echaron bengalas.
Fue día de audiencias públicas en el palacio. Las primeras en realizarse. Algo inédito en el estado de México, porque después de cien años de gobierno priista, los únicos que llegaban al palacio eran hombres de traje y corbata, mujeres con tacones altos y collares de perlas. Camionetas negras y grises de las que no se transparentaba nada a su interior.
Este miércoles unos ciudadanos llegaron con el sueño por delante. Otros recatados, frescos, bien vestidos y con fojas de papeles en las manos.
Le madrugaron y llegaron con una torta, frutita picada, que le compraron al chavo que se puso listo y llegó a ofrecerles el aperitivo. Sacando de la bolsa las carpetas con los oficios. Apurados porque traen cita y turno. Otros esperando turno o haber si los reciben sin cita. Con la esperanza de que sea la propia gobernadora Delfina Gómez la que los atienda.
«Venimos de Ixtlahuaca, queremos apoyo para una obra en la iglesia», explica un feligrés.
Hubo que salir en la madrugada, se organizaron en grupos y ayer se reunieron hasta la noche para redactar el oficio.
«Somos de San Pedro El Alto y venimos a pedir drenaje», comentó Abel, un delegado de San José del Rincón.
En las filas estaba la maestra Rosa, trajo un oficio con la esperanza de que le resuelvan el adeudo de más de tres millones de pesos que les quieren cobrar por el servicio de agua.
«Nos quieren cobrar tres millones de agua, pues de dónde hemos gastado eso», reprocha la docente.
Unos llegaron cargando mesas artesanales para no llegar con las manos vacías.
«Es la costumbre, si la gobernadora nos ayudará, pues hay que corresponderle», dice el ciudadano que lleva a su espalda una mesa de madera, bonita, con decorados en colores.
Otra ciudadana llegó con una canasta de aguacates verdes envueltos en plástico y un moño. Ella bien fresca, un vestido floreado y tacones, como si de ir a una fiesta se tratara.
“Yo vengo a pedirle apoyo para una escuelita y le traje esta figura de cerámica”, explica Georgina, vecina de Santa Cruz Azcapotzaltongo. La figura de una mujer yucateca la trajo desde el sur mexicano.
Entre las filas de ciudadanos que alcanzaron silla, un hombre levanta su brazo izquierdo con un águila que tiene un bozal. Quizás también es un regalo para la gobernadora.
Todo el día subieron y bajaron cuadros, todos bonitos, con pinturas artesanales dirigidas a la gobernadora Delfina. Me hizo recordar el año 40 cuando al presidente Lázaro Cárdenas se le fueron a formar los ciudadanos con gallinas, puercos, vacas y lo que había para pagar la deuda del petróleo.
También me hizo recordar el cuento de Juan Rulfo, “El Día del Derrumbe”, que relata la visita del gobernador, al que le echan desfilan todos los banquetes aunque ellos comieran con frijoles.
“Este es mi regalo secreto”, dice Antonio Pacheco y saca de la bolsa de su pantalón rojo un colibrí hecho de piedras de fantasías en varios colores.
Lo muestra con su puño alzado, lo presume antes de pasar a su audiencia y esperando entregarlo en las manos de la gobernadora.
Dice Abel que por fin lo atendieron y le sellaron el oficio.
«Ya me tocó, no me atendió la gobernadora fue un tal Vilchis y que en un mes nos dan respuesta», asegura Abel.
Se conforma con esa esperanza, porque ningún otro gobierno les había dado al menos eso. Esperanza.
Fotos: FR Informante








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