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A Rubén le llevaron flores, le llevaron una banda que le cantó el Muchacho Alegre y llevaron su gorra y su playera con el 10 a la espalda del club Colón. Allí en Capultitlán así acostumbran, como acostumbran en todo México, así sepultar.
Pero a Rubén también le llevaron el reproche por delante contra la Fiscalía que aseguran dejó ya en libertad al operador de transporte público que lo atropelló.
«Nos dicen que ya lo iban a liberar», señala la hermana de Rubén.
El domingo pasado, Rubén de 25 años viajaba a bordo de su motocicleta para llegar a la taquería donde trabajaba. Circulaba en el cruce de Carranza con Matamoros, donde lo alcanzó un camión de la línea Triángulo Rojo.
Una cámara de un negocio cercano grabó todo. Grabó cómo Rubén fue aventado unos metros adelante y debido a esas lesiones fallecería horas después.
Este miércoles en el patio del domicilio de los Ramírez pusieron encima del féretro la playera con el 10 a la espalda y una gorra roja. Dicen sus familiares que porque a Rubén le encantaba el fútbol.
«Dejó a un pequeño de un año», indica su familia.
Rubén llevó la muerte por delante, igual que el fútbol, igual que su trabajo en la taquería, igual que a su familia.









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