Fr Informante
Fuman un cigarrillo por ratos, traen el celular pegado a la oreja y hablan con sus contactos. Caminan casi en círculos a unos metros de las filas de personas que esperan hacer un trámite. Observan para distinguir un posible cliente. Casi delante de ellos hay una lona enorme pegada en el acceso de las oficinas administrativas de Urawa que dice a la letra: «evita hacer uso de los coyotes».
Los trámites que se realizan en el Centro de Servicios Administrativos Miguel Hidalgo de Urawa, son las oficinas del gobierno del estado, donde más oferta de «coyotes» hay en la capital mexiquense.
Al interior del edificio en lo legal, se pueden realizar renovación de placas, pago de tenencia, pago de prórroga para concesiones del transporte público y otros servicios.
Afuera, en los cajones de estacionamiento donde están los «coyotes», todo es posible, todo se puede, dicen, con «una lana». Prometer es el fraude completo.
VIGILAR PARA COBRAR
Se miran grupos de tres a cinco sujetos montados en discursos discretos.
«Puede preguntar jefe», arrebata unos a otros futuros clientes y explican de pe a pa los beneficios de los «coyotes».
Están en grupos. Portan gorras con cubrebocas. Unos con mariconeras cruzadas al pecho y otros con lentes oscuros y el celular pegado a la oreja.
Van en zig zag, luego en círculos con las manos ansiosas. Le compran tamales al chavo de una bici que llegó al estacionamiento. Echan un aperitivo. Porque es de mañana y aún no hay muchos clientes en las hileras.
Si se observa detenidamente, los «coyotes» se pueden confundir con los servidores públicos de las oficinas de Urawa que salen a fumar a los cajones de estacionamiento.
“Placas, licencias, cambios”, ofrece un “coyote”, a los usuarios que pasan por los cajones del estacionamiento.
MODUS
De acuerdo con usuarios de las oficinas, los estafadores usan dos mujeres para hacer más creíble el servicio que otorgan. Pero es una pantalla, porque los trámites no se realizan.
“Hay dos chavas que supuestamente les reciben su llamada cuando hablan los que piden el trámite, pero es mentira, nunca hacen nada”, explica la fuente quien pidió el anonimato por temor a represalias.
Según la información, los estafadores usan también celulares antiguos sin WhatsApp para evitar que los contacten.
“El dinero se lo reparten por los baños, hacen como entran a las oficinas y se salen por el otro lado y cuando aplican buen negocio, se desaparecen por un mes”, añadió la fuente.
La policía municipal ha tenido que atender en varias ocasiones riñas entre usuarios y “coyotes”, pues quienes se percatan de la estafa, los enfrentan.
“Se han agarrado a madrazos aquí en el estacionamiento, pero luego se juntan más y no les pueden hacer nada”, revela la fuente.









Deja un comentario